Con los años, y gracias a muchas, las mujeres hemos ido alcanzando cada vez más libertades sociales y políticas, sin embargo y como dijo Noami Wolf “ a pesar de todos los avances, las mujeres no se sienten tan libres como quisieran”, Esa sensación dotada por asuntos que son aparentemente frívolos, con temas que no deberían importar, sobre todo a mujeres de alto intelecto y espiritualidad, sintiendo vergüenza y contradicción al sentir gran preocupación por asuntos triviales como la imagen, el cuerpo, el rostro, el pelo, el cabello, la ropa, las arrugas, la belleza al fin y al cabo. PerdrR peso, levantarse las tetas, rellenar las arrugas, respingar la nariz, dar aquel tono azul profundo a nuestros ojos desteñidos, sacar grasa, mover pómulos, estirar la piel, cualquier artilugio es bienvenido para lograr aquel aspecto que me ayude a obtener el menor autojuicio frente al espejo, frente alos demás. Ya lo hemos escuchado, no hay mujeres feas, hay mujeres sin dinero.
Cánones, estereotipos, ideales de cuerpo, de imagen y de cómo debemos ser, ¿realmente existe alguna mujer que cumpla con ello? (¡sin morir en el intento!)
Hoy decidimos ser feas, dejarnos contemplar, con nuestra fealdad, con nuestra rareza, generar placer, regalar im perfección, Hoy estamos en vitrina.